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lunes, 3 de abril de 2017

EL SISTEMA SEXAGESIMAL




ANA MARIA SEGHESSO




 Solón ante Creso

Gerrit van Honthorst



Los sumerios del siglo XXI a.C. habían desarrollado un sistema basado en un año de 360 días. 

El mes lunar fue aumentado a 30 días, en correlación con el sistema matemático y astronómico que utilizaban, basado en el sistema sexagesimal.

Este procedimiento utiliza los números 6 y 60, que al multiplicarse entre sí dan 360, cifra que todavía es utilizada para dividir el cielo y todas las líneas curvas.

Los babilonios heredaron y mejoraron la técnica sumeria para dividir el día en 24 horas, que es divisible por 6 y es divisor de 360.

La razón por la que adoptaron este método no ha sido explicada por los científicos, aunque han sido propuestas varias hipótesis.

Según las informaciones históricas que pueden ser analizadas para lograr una explicación, existe una que es fundamental para explicar el genial invento del sistema sexagesimal.

Es indudable que sumerios, babilonios y egipcios conocían el fenómeno de la Precesión de los equinoccios [1] de donde deriva el concepto que desarrollaron.


Herodoto (siglo V a.C.) en su “Historias”, describe la Precesión de los equinoccios, como el movimiento de rotación de las estrellas fijas, que produce la variación del movimiento del sol respecto a su salida y ocaso.

Es decir, que cada 71 años 7 meses el sol modifica su trayectoria de 1º, considerando el fenómeno  desde la visual terrestre.


Redondeando la cifra, cada 72 años el sol modifica su posición según nuestro punto de vista de la tierra. 72 es 6 veces 12.  


El cálculo es sumamente sofisticado, por lo que  los modernos, partiendo del prejuicio que los antiguos eran mentes primitivas, no lo tuvieron en consideración, aunque fuera mencionado en documentos históricos.







Según el historiador griego, el reloj solar, la meridiana [2], la división del día en 24 horas y la geometría, fueron recibidas en Grecia de Babilonia.

(Historias, II, 109)

En la misma obra Herodoto menciona una anécdota del rey Creso de Sardes, donde describe el calendario lunisolar usado en ese entonces.

El rey pregunta al legislador griego Solón, cuál era el hombre más feliz que había conocido en su vida, esperando ser el elegido.

Solón se niega elegir a Creso, explicando que el destino todavía podía hacerlo infeliz.

“ Creso, justo a mi, que conozco cuánto sea celosa la divinidad y fácil de trastornarlo todo, tú propones preguntas sobre los eventos humanas. En el largo fluir del tiempo, muchas cosas se pueden ver, que no se desean y otras, que no se quisieran sufrir. Puesto que considero el límite de la vida humana más o menos en los 70 años, este período representa 25.200 años, sin contar los meses intercalares.

Si luego se quiere, que un año cada dos se prolongue de un mes, para que el ciclo de las estaciones coincida con el año llegando al tiempo justo, en el transcurso de 70 años se tienen 35 meses intercalares y los días derivados, 1050.

Ahora bien, de todos los días que forman los 70 años, que son 26.250, no hay uno solo que trasmita al otro una cosa completamente igual. De manera que, oh Craso, puedes ver qué incierta es la vida. Eres riquísimo y gobiernas mucha gente, pero lo que me preguntas no puedo decírtelo todavía, antes de saber que terminaste tu vida en la prosperidad”.

Y luego de otras disquisiciones, concluye Solón,

 … “De entre todas las cosas, es necesario considerar la conclusión, cómo será el final; porque a muchos los dioses han dejado entrever la felicidad y luego los precipitaron en la más inmensa ruina”.

(Historias, I, 32)









[1] Este argumento lo menciono en un blog denominado Alba y crepúsculo del Sol.

[2] Meridiana: recta formada por la intersección del plano del meridiano local con el plano del horizonte.