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viernes, 22 de abril de 2016

LA VENGANZA DE SINKIN



 ANA MARIA SEGHESSO








"La noche había comenzado hacía tiempo en ese rincón de la Galaxia que el dios Sinkin había elegido como residencia de su exilio.

El lento movimiento de las estrellas en el espacio infinito había determinado un segmento espacio-tiempo, creador de una raza guerrera, que luego de algunas generaciones de afirmación de identidad, había decidido colonizar otros mundos para cumplir el destino al que se sentía ligada.

Fueron colonizadas varias agrupaciones planetarias, que no opusieron resistencia cuando los atacaban, extasiados sus habitantes ante la visión de la imponente belleza de los hombres y mujeres de los regimientos invasores, las maravillosas máquinas de guerra y sus potentes naves espaciales.

De este modo Sinkin resultó el dios indiscutido de numerosos mundos, que obedecían a sus mandatos. 

Muchos lo aceptaron como dios porque reconocieron en el Mensaje transmitido por los dominadores una esperanza, hasta entonces desconocida, que les llegó al centro de sus limitadas percepciones.

Descontentos de su situación aborrecían sus autoridades, sus vecinos, sus trabajos, sus familias. Alimentaban ilusiones extravagantes de inmortalidad y creyeron en los nuevos dioses para encontrar una ayuda a sus ambiciones y vengarse en nombre de la religión."

Del cuento 

"La sorprendente historia de la diosa y el 
golem"



Del libro “Una sesión de Tarots y otros cuentos”.
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LA MEDIDA DEL TIEMPO 2







ANA MARIA SEGHESSO




 SELENE







El día, la noche, el Sol y la Luna, fueron los primeros indicadores, observados por los hombres primitivos para contar el tiempo. 

El hombre de la Edad de piedra notó, que en las noches sin nubes la luna surgía y se ponía, luego de cumplir su recorrido hacia oeste.

Observó también que su aspecto variaba en sus fases de oscuridad total, semillena y llena, que se podían contar las noches en que su aspecto se modificaba y que entre cada fase de la luna transcurrían 7 jornadas.














Era una información valiosa y práctica para programar determinadas tareas, recordar acontecimientos importantes y disponer la siembra, la cosecha, la caza. 
La sucesión de las fases era periódica, fácil de prever, y no ocasionaba ninguna confusión.


La luna oscura principiaba un nuevo ciclo, llamado luego mes, las distintas fases dieron origen a las semanas.


Se han documentado arqueológicamente en el Paleolítico superior, objetos con variadas representaciones, que acreditan los primeros calendarios utilizados por la humanidad.

A través de los años los arqueólogos siguen encontrando dibujos parecidos en piedras y huesos de zonas situadas en África y Europa.


En la Dordoña francesa se encontró un omóplato, que data de 30.000 años, cubierto de incisiones circulares que parecen representar el trayecto de la luna durante dos meses y medio. Según los antropólogos las incisiones, que parecen ser dibujos en miniatura de la luna,  representan sus diferentes fases.













Otra imagen notoria es la Venus de Lausel, estimada en unos 27.000 años de antigüedad, que  muestra una mujer desnuda sosteniendo un cuerno con 13 cisuras - que representaría el año lunar.

Su descubridor, el doctor Lalanne,  describe así a la mujer del cuerno:



“Es una estatuilla esculpida en un bloque de piedra caliza dura; representa a una mujer desnuda, que en su mano derecha sostiene un cuerno de bisonte. La figura mide 46 cm de altura. La cabeza, aunque en gran parte separada del fondo, no presenta indicios de rostro…”











VENUS de LAUSEL










  Las luminarias han sido - y continúan a serlo - el punto de referencia para organizar el Tiempo.

El término semana proviene del latín septem, siete y representa el ciclo de siete jornadas seguidas.
La palabra mes, deriva del latín mensis, que a su vez procede del griego Mene, es decir Luna.









Luna, 

del tratado De Sphera, XV siglo






Casi todas las culturas antiguas honraron a la Luna, si bien sus características fueron variables, confundiéndose frecuentemente con Venus-Afrodita. 

Los egipcios llamaban Jonsu a su dios lunar, los sumerios Sin-Nanna: los griegos la apelaban Selene.
 










JONSU




Los pueblos primitivos celebraban a la Luna como elemento de fecundidad. 
En el período histórico fue sustituido el culto lunar por el solar. 
El resultado fue la transformación de la cultura de Matriarcal en Patriarcal.


África, América y el lejano Oriente han exaltado también el culto lunar.



La luna sirvió a los griegos para establecer el año, que basaban en doce meses lunares de una duración aproximada de 29 días y medio. En total el año duraba 354 días.

También la antigua Sumer y la China antigua contaban con un calendario lunar de 354 días divididos en 12 meses.

Cuando la Edad de Piedra se transformó en Neolítico las pequeñas poblaciones se multiplicaron.  Las familias se convirtieron en clanes y comenzaron a construir ciudades, instaurar gobiernos y organizar ejércitos.

La sociedad fue entonces mas exigente en su organización y el Calendario se adecuó a este proceso.

El cómputo lunar tenía un desajuste de 11 días anuales, lo que llevó en pocos años a alterar las estaciones e invertir los solsticios, de verano a invierno, en sólo 16 años.




Esta dificultad estimuló a sacerdotes, astrólogos y escribas a madurar diversas soluciones astronómicas. 

Se continuó a escrutar el cielo y el movimiento de los planetas, origen de minuciosos análisis, cuya finalidad gravitaba en develar el futuro, es decir en la investigación astrológica.


Así al menos se deduce de la cantidad de tablillas de terracota con caracteres cuneiformes, que pertenecían al rey Asurbanipal (668-626 a.C.) descifradas por los arqueólogos.


El hombre pasó a una sistemática  observación de los fenómenos físicos ligados a los astros, para establecer la naturaleza de la correlación existente entre sus tiempos y los acontecimientos terrenos. 



De este modo la Astronomía fue progresando, y el Calendario humano se aproximó cada vez más al Calendario celeste.







EL SOL Y LA LUNA
Mitología nórdica







 









miércoles, 20 de abril de 2016

LA MEDIDA DEL TIEMPO 1




ANA MARIA SEGHESSO

 









 ALEGORIA DE LA PRUDENCIA

TIZIANO






La necesidad de medir el tiempo ha sido desde siempre un ideal de la humanidad.

Todas las culturas se han esforzado por reglamentar un catálogo del tiempo para calcular cuánto faltaba para la próxima cosecha, prever los cambios de estación o celebrar las fiestas a los dioses. 

Astrónomos, sacerdotes, matemáticos y astrólogos observando el movimiento de los astros concibieron la idea de un sistema, que sometiera el avance de la vida y le impusiera un orden.

Comenzaron por contar los días y las semanas, luego vinieron los meses y los años, a partir del movimiento del Sol y de la Luna.


El año solar, año trópico es el que está basado en la sucesión de las cuatro estaciones y se especifica como el período que transcurre entre dos equinoccios vernales.


Los equinoccios se verifican dos veces por año, 20-21 marzo y el 22-23 de septiembre, cuando los dos polos terrestres se encuentran a igual distancia del Sol y la luz se proyecta por igual en ambos hemisferios, norte y sur.


En la fecha de los equinoccios el día tiene la misma duración que la noche en todos los lugares de la tierra. 

  
Debido a que esta medida varía cada año, el año trópico suele calcularse como la media de varios años, es decir 365 días 5 h 48 m 45,10 s.

El cambio de estación anual es contraria en cada hemisferio terrestre. 


El año sidéreo no coincide con el año trópico.


Se calcula en el tiempo que emplea la tierra en trasladarse alrededor del Sol hasta que vuelve al punto de partida en relación a una estrella fija.

La referencia que se emplea para fijar el año sidéreo es cósmica, en correspondencia a sitios no terrestres sino astrales. 





 
El año 2018 en otros calendarios



·       2014, según el año real del nacimiento de Cristo, estimado alrededor del 4 a.C.

·       ·    2771 en el antiguo calendario romano
·       ·    2767 en el antiguo calendario babilonio
·       ·    6254 en el primer calendario egipcio
·       ·    5778 en el calendario judío
·       ·    1438 en el calendario islámico
·       ·    1396 en el calendario persa
·       ·    1734 en el calendario copto
·       ·    2562 en el calendario budista
·       ·    5137 en el actual gran ciclo maya
·       ·    226 en el calendario de la Revolución francesa
·       ·    Año del Perro en el calendario chino.







Continúa en “La medida del Tiempo 2”

















LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA


Salvador Dalí