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lunes, 8 de septiembre de 2014

EL GOLEM Y LA MAGIA NEGRA



ANA MARIA SEGHESSO




 

 


Es una de las alegorías mas sugestivas que existan respecto a la creatividad negativa del hombre o “goetia”  - Magia negra - contrapuesta a la Magia blanca, practicada por filósofos llamados teúrgos.

Entre los griegos y los árabes esta actividad estaba en relación a especulaciones astrológicas;  la idea del Golem en el judaísmo por el contrario se relaciona con la exégesis mágica del Sefer Yezirah y con la idea del poder creador de las palabras y del lenguaje en general.
La palabra golem se da en la Biblia (Salmos 139:16) y en la literatura talmúdica para referirse a una sustancia embrionaria o incompleta.

No obstante Loew siempre negó las prácticas esotéricas. 












Judah Loew ben Bezalel, conocido por los estudiosos del judaísmo como el "Maharal de Praga", fue un destacado talmudista, místico judío y filósofo que sirvió como rabino en la ciudad de Praga en Bohemia durante la mayor parte de su vida.


Existen en Europa varias leyendas medievales con el argumento del Golem que presentan un esquema fijo: un rabino por varios años cumple estudios secretos y al fin logra con fórmulas mágicas crear del polvo un humanoide; pero antes que inicie el sábado está obligado a eliminarlo para evitar que el falso hombre viole la ley del descanso.


Finalmente lo elimina borrando una letra de la frente del monstruo, de modo que la palabra emeth  - vivo -  se transforme en meth - muerto.
Estas leyendas son citadas en la Cábala como prueba del hecho que, si los justos – de sexo masculino – quisieran, podrían crear como Dios un ser viviente.

En las narraciones de los escritores checos Franz Klutschak y más tarde de Gustav Meyrink, el Golem se identifica con el asistente del rabino en la sinagoga Vieja-Nueva, actualmente visitable. 


Según estas historias, el Golem se vuelve loco de rabia por haber sido olvidado por el rabino, quien tenía que cuidar a su hija enferma; para aplacarlo se recurre a un rito mágico que lo neutraliza.








 


Otra historia narra que dos amoraim, (hebreos doctos), en las vísperas del Sabbat, utilizando el principio mágico del Sefer Yezirah, creaban un ternero que luego se comían. 


El Sefer Yezirah fue interpretado en el medioevo como una guía a las prácticas mágicas; la numerología en algunos aspectos deriva de estos principios.


En la opinión de los místicos la creación del Golem no tiene un significado real sino que es simbólico; quienes participaban al acto de la creación tomaban un poco de tierra del suelo y construían un golem, lo enterraban y luego caminaban alrededor como en una danza, combinando las letras del alfabeto y el Nombre Secreto de Dios, según instrucciones detalladas. 


A continuación el Golem se levantaba y vivía; pero cuando aquellos caminaban en la dirección contraria y recitaban la misma combinación de letras al revés, la vitalidad del Golem se anulaba.


El Golem además no tiene alma intelectual, por lo tanto carece de la facultad de la palabra, sin embargo en leyendas posteriores este atributo lo adquiere. 


Moisés Cordovero consideraba que el hombre tiene la facultad de dar vitalidad, pero no vida del espíritu o alma verdadera.


En el Renacimiento el Golem evoluciona hasta transformarse en un verdadero siervo de su creador, quien disponía de él como de un esclavo. 



Entre los siglos XV y XVII la leyenda adquiere nuevas características: los muertos se resucitaban metiendo el Nombre de Dios en la boca o bajo el brazo, mientras que girando el pergamino donde estaban escritas las palabras mágicas al revés, se le quitaba la vida.


En ambientes no hebreos se relata la creación de un hombre alquímico llamado “homunculus de Paracelso”. 


Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, conocido como Paracelso o Teofrasto Paracelso (nacido En Zúrich,  el 17 diciembre de 1493 –  muerto  en Salzburgo, 24 de septiembre 1541) fue un alquimista, médico y astrólogo suizo.


Fue considerado por muchos el Lutero de la medicina renacentista y argumentó la más célebre de las fórmulas para la creación del “homunculus” alquímico, si bien  las palabras del suizo deben ser interpretadas con un significado simbólico.




 “ De esta manera se procede para lograrlo...: 

cerrad por cuarenta días, en un alambique el liquido seminal del hombre; es necesario que se vaya al estado de putrefacción para que comience (el homúnculo) a vivir y a moverse, cosa que no es difícil de verificar. Y de este modo aparecerá una forma muy parecida al hombre, pero transparente y casi priva de sustancia. Si se lo nutre cada día este joven vástago, con prudencia y con cuidado, con sangre humano, y se lo conserva por cuatro semanas a un calor constantemente igual al del vientre de un caballo, el producto deviene un niño verdadero y viviente, con todos sus miembros, como un bebé nacido de mujer, pero mucho, mucho más pequeño.”















El séptimo mandamiento de la Tabla de esmeralda señala

       “Separa la Tierra del Fuego, lo sutil de lo burdo, pero sé prudente y circunspecto cuando lo hagas”.  


Lo que simboliza, según los ocultistas, que el homúnculo de Paracelso no es hijo de una brujería diabólica, sino el intento de robar a Dios el secreto de la  Creación, asociándose a Prometeo. 


En 1915 el director de cine expresionista Paul Weger realizó un famoso film mudo del título El Golem, que todavía se proyecta en las reseñas de films de género fantástico.













Otros Golem famosos: Frankestein (1818), de la novela de Mary Shelley. King Kong, espectacular pero mucho menos elaborado. El cerebro electrónico alterado de “2001 Odisea en el espacio”.

En estos temas el producto de la creación humana se vuelve contra su creador en una locura destructiva.


Pinocho tiene el aire de ser más inofensivo, sin embargo, el muñeco de madera creado por Mastro Guepeto, quien lo talla de un tronco que maravillosamente se pone a hablar, es una de las alegorías más dolorosas de odio a la infancia. 


A Pinocho, en su camino pleno de obstáculos por transformarse en un niño de carne y hueso, se le ocasionan toda clase de aflicciones hasta terminar ahorcado. 

Una descripción realista  de la Toscana del siglo XIX del escritor Carlo Collodi.


Como cualquier símbolo la significación del Golem posee varias claves de lectura, la más frecuente es la del iniciado, que poseído por una arrogancia sin límites, se olvida de borrar la letra Aleph, trastornando el orden cósmico de la naturaleza  y desafiando la ira divina.


Es interesante subrayar que la creación de estos seres mediante la Magia es llevada a cabo por figuras masculinas  substituyendo artificialmente el rol creativo femenino.


En el Renacimiento, en obras gnósticas y neoplatónicas que  Pico della Mirándola defiende en sus “Conclusiones”,  la fe en la facultad humana de perfeccionarse está firmemente unida a la creencia en las artes mágicas.


Filósofos renacentistas estaban convencidos que la elevación espiritual e intelectual del ser humano culmina en el logro del conocimiento que pueda ser utilizado en un acto de Magia transitiva y que el proceso a través del cual se obtiene este conocimiento contempla la posibilidad de la invocación de espíritus benévolos. 



Afirmaban también, refiriéndose a la magia positiva o Teúrgia, que la opera de artistas y magos es semejante a las obras divinas porque 


“…el hombre concibe al interno del alma un  mundo de Ideas perfectas y en un segundo tiempo realiza ese mundo en la materia; no se crea el mundo de las Ideas dentro de sí, “ex nihilo”, sino que germinan las semillas que Dios ha plantado con cuidado en el alma”.



-  Luck, Georg (1995). Magia y ciencias ocultas en el mundo griego y romano. 

Madrid: Editorial Gredos.