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martes, 21 de octubre de 2014

EL TIEMPO DEL MUNDO






ANA MARIA SEGHESSO










En 1875 un arqueólogo británico, traduciendo unas tablillas de barro de la biblioteca de Asurbanipal, encontró una tablilla con una cifra impresionante: 195,955’200,000,000, es decir, cerca de 200 billones.


Numerosos especialistas intentaron en vano descubrir que podía significar esa cifra para los asirios de hace tres mil años. 


En 1963, el francés Maurice Chatelain descubrió que esa cifra equivalía a 70 multiplicado 7 veces por 60 (los asirios tenían un calculo sexagesimal basado en los múltiplos de 60). 











 M.Chatelain

 







Los asirios habían dividido el día solar en 86,400 partes; es decir, en 24 horas de 60’ de 60”. Dedujo entonces, que el número grande debería ser un período de tiempo calculado en segundos, llegando a la conclusión  


de que ese tiempo era de 2,268 millones de días de 86,400 segundos  (más de 6,000,000 de años). 


Conocían los asirios, además, el fenómeno de la precesión de los equinoccios (1), que hace girar el eje de rotación de la Tierra alrededor del polo de la eclíptica en 9,450,000 días, es decir, 26,000 años aproximadamente. 


Descubrió M.Chatelain, que 2,268,000,000 de días representan exactamente 240 ciclos de precesión de equinoccios de 9,450,000 días cada uno. 












Chatelain no encontró un solo período de revolución o de conjunción de planeta, cometa o satélite que no fuera una fracción exacta con lo menos cuatro decimales de lo que el llamó

“La constante de Nínive”:  2,268,000,000 de días. 

Existe, sin embargo, un caso, el del año trópico (2),  

en el que se encuentra una diferencia de una unidad en el sexto decimal, es decir, una millonésima de día por año

diferencia que nos facilita un medio para determinar la fecha exacta en que la constante de Nínive fue calculada.



El año trópico tiene una duración de 365.2422 días solares. Si se divide la constante de Nínive por 365.2422 se obtiene un número de 6,209,578 años trópicos. 


Si se llega en la precisión algo mas lejos, se advierte que los astrónomos emplean la cifra de 365.242199, y si se divide la constante por 6,209,578 se obtiene un año trópico de 365.242211 días; o sea, una diferencia ahora de 12 millonésimas de día por año o bien 1.068 segundos por año. 



Pero los astrónomos saben que el año trópico se hace cada vez mas corto disminuyendo una media de 0.000016 segundos por año. Si dividimos 1.0368 por la tasa de disminución de 0.000016 nos dará la fecha exacta en que fue calculada: hace 64.800 años.












(1) En astronomía, la precesión de los equinoccios es el cambio lento y gradual en la orientación del eje de rotación de la Tierra, que hace que la posición que indica el eje de la Tierra en la esfera celeste se desplace alrededor del polo de la eclíptica, trazando un cono y recorriendo una circunferencia completa cada 25 776 años, período conocido como año platónico, de manera similar al bamboleo de un trompo o peonza
El valor actual del desplazamiento angular es de 50,290966 (segundos de arco) por año, o alrededor de 1° cada 71.6 años






(2) Se denomina año trópico o año tropical al tiempo preciso para aumentar la longitud media del Sol en 360 grados sobre la eclíptica; es decir, en completar una vuelta completa. Su duración es de 365,242198 días de tiempo solar medio (365 días 5 h 48 m 45,9 s).




sábado, 11 de octubre de 2014

EL SIGNO DEL PENTAGRAMA


ANA MARIA SEGHESSO

 

 

 

 





Se trata de una figura geométrica que representa una estrella de cinco puntas, que posee varios significados. Se le suele llamar también estrella pitagórica, pentáculo y pentalfa.



Pitágoras le atribuyó una acepción mística de perfección y fue usado como signo de reconocimiento entre los pertenecientes a su escuela. 

Para el filósofo y sus discípulos era un atributo sagrado que expresaba la armonía entre cuerpo y alma, sintetizando con esta base, el distintivo de la salud.


Le han sido otorgados otros nombres según el valor simbólico al que se asocia.
 
El pentagrama ocultista muestra las cinco letras hebreas del pentagrámaton del libro "La clef de la Magie Noir", de Stanislas de Guaita  (1861-1897), quien fue un ocultista y poeta francés, co-fundador con Joséphin Péladande de la Orden cabalística de la Rosa – Cruz.







Nacido en Lorena, se trasladó a París, dondes se relacionó con poetas, dramaturgos, comediantes y estudiosos de ocultismo y esoterismo.





En la Orden Cabalística de la Rosa Cruz, de la que fue fundador, participaron los más ilustres esoteristas de Francia y de Europa, como el famoso Papus, Dr. Gerard Encausse.







PAPUS








En los amuletos de la antigüedad se encuentra diseñada la estrella de cinco puntas, como en la Literatura Mágica del mundo occidental medieval






  




Pentagrammaton

de

Eliphas Levi




Es posible que el significado oculto de la corriente subterránea gnóstica de su origen, haya pasado desapercibido a la política religiosa de la Iglesia. 

Aunque lo más probable es que como tantos otras alegorías haya sido transformado  para ser usado como instrumento en ritos y exorcismos adoptados por el Culto oficial.

Tradicionalmente la forma que tiene el vértice orientado hacia arriba representa la “magia blanca”, 






                 la que se orienta hacia abajo,
         la “magia negra”.






La variante en uso en la magia negra suele estar representada por una cabeza de macho cabrío, de significado satánico.








BAPHOMET







La magia blanca dibuja por el contrario una figura humana, como la que Leonardo ha hecho famosa con su célebre diseño.
 





   Leonardo da Vinci


Es según su posición la Iniciación o la Profanación; Lucifer (el planeta Venus como estrella matutina) o Véspero (Venus como lucero de la tarde ), la estrella matutina o estrella vespertina. Ambas potentes pero completamente diversas.

Lucifer proviene de la palabra latina “Lucifer”, compuesta de lux (luz) y ferre (portar, atraer).  


"Quien atrae la Luz de la sabiduría".



En las tumbas egipcias el cielo de estrellas está indicado con estrellas de cinco puntas, pero carentes del espacio interno, parecidas a estrellas de mar.

En los grafitos de las cavernas alpinas, la mayor parte de ellos provenientes del bajo medioevo e inicio de la edad moderna, el pentágrama llamado también “huella de la bruja”, tiene un valor apotropaico, o sea que sirve para alejar una influencia maligna, como sugiere el hecho que aparece en símbolos cristianos y en símbolos genitales que servían de amuletos.



Bajo el aspecto de la estrella llameante con haces de rayos o llamas en los ángulos y una G al centro, el pentagrama manifiesta un rol significativo en el simbolismo masónico. A la G se le dan muchas explicaciones, Gnosis, Geometría, Dios – en alemán Gott -  Gloria y otros conceptos más.






 

Entre los esoteristas el pentagrama es interpretado como la “quintaesencia espiritual”, utilizado en su función de signo que exorciza la presencia demoníaca.

Se encuentra frecuentemente entallado en la madera de las vigas de antiguas puertas y en los umbrales de las casas, sobre todo en las regiones alpinas.


Muchos de los misterios de la Magia, de los símbolos de la Gnosis, de las figuras del ocultismo, de las llaves cabalísticas de las profecías se resumen en el Signo del Pentagrama, que Paracelso proclama: 

"El más grande y el más potente de todos los signos".




La Gnosis es una doctrina del Cristianismo de los tres primeros  siglos de nuestra era. El concepto deriva del mundo pagano y privilegia la Gnosis o Conocimiento para lograr la Salvación.
Según esta doctrina, los iniciados no se salvan por la fe, sino por la Gnosis.